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Un gol en el último minuto de Aspas y otro de los asiáticos, de penalti, a Portugal, dan un premio inmerecido a una triste España, que fue incapaz de ganar a Marruecos (2-2).

Ambos goles, el de España y el de Irán, pasaron por el videoarbitraje.

El fútbol, ese mágico deporte. En un minuto es capaz de cambiar todo. Y todo es todo. Y con videoarbitraje es más justo. Lo que pasó en el España – Marruecos e Irán – Portugal, en un final de infarto del grupo B, pasará a la historia de los Mundiales. España fue primera de grupo con dos goles (uno suyo y otro de Irán) que le dieron el primer puesto de grupo pese a estar prácticamente todo el partido segunda de grupo. Un milagro.

España está en octavos y quizá no exageremos si no se lo merece. No ha sabido jugar en todo el Mundial y ha pasado por esas cosas del fútbol. La suerte de la campeona. Empató ante Marruecos, con un gol en el último minuto de Aspas (con ayuda del videoarbitraje, por un fuera de juego milimétrico), e Irán empató a Portugal con un penalti en el 92′, también modificado por el videoarbitraje.

De estar perdiendo ante Marruecos y Portugal ganando contra Irán, España era segunda de grupo y dejando una imagen pésima, que el resultado borrará. Con esos dos goles al final, España es primera y se libra de un camino durísimo. Ahora toca Rusia en octavos, Croacia en unos hipotéticos cuartos y Bélgica o Inglaterra en el sueño de la semifinal.

A España le faltan ideas. Muchas. En el banquillo y en el campo. Fernando Hierro sepultó cualquier esperanza en él en una gestión muy pobre del partido. Tardó un mundo en hacer cambios pese a que todo el mundo observaba la necesidad de movimientos. No llegaron hasta pasado el minuto 70 y quitó a Diego Costa y Thiago, dejando a David Silva e Iniesta en el campo, pese a que su rendimiento en el campo ya pedían.

España se despeñó por sus problemas defensivos. Otra vez errores propios condenaron a un equipo mal preparado. Cualquiera le ha creado peligro y de forma muy clara. Pasó con Portugal, también con Irán y este lunes con Marruecos. Las sensaciones ahí son pésimas. España llega a octavos con un agujero tremendo en una de las líneas más importantes, porque en un Mundial a la mínima con un gol en contra te quedas fuera. A ‘La Roja’ la han dejado viva, pero clasificarse en este grupo como segunda es una triste noticia, como el sentimiento que dejó.

Solo Isco salva a esta selección. Él es el único que lo intenta, que juega, que propone y que marca. Suyo fue el gol,remontado por los de Boutaib y Youssef En-Nesyr en dos errores defensivo. Aspas marcó al final, con un gol en diferido: lo marcó pero hubo que aplicar el VAR. Estaba habilitado por pocos centímetros. A kilómetros, un penalti de Irán que regala un primer puesto de grupo inmerecido.

Una noche de infarto en el fútbol. Un premio para una pobre España. Ahora, en octavos, Rusia.

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