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En preparación de la Semana Santa, el Papa Francisco dijo este domingo que «el Crucifijo no es un adorno ni un accesorio de vestir -¡a veces se abusa!-, sino un signo religioso que hay que contemplar y comprender».

Durante el rezo del Ángelus con veinte mil peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro, el Papa ha invitado con mucha fuerza a preguntarse: «¿Cómo miro yo el Crucifijo? ¿Como una obra de arte para ver si es bonito o no? ¿O miro dentro, entrando en las llagas de Jesús hasta su corazón? No lo olvidéis: mirad al Crucifijo, pero mirad dentro».

Francisco ha leído en su texto que Jesús asumió todo ese sufrimiento «para rescatar a los hombres», pero enseguida se corrigió: «He dicho ‘para rescatar a los hombres, pero significa para rescatarme a mí y a ti, a todos nosotros, a cada uno de nosotros».

En su despedida, el Papa ha dedicado un saludo especial a los peregrinos de Madrid y ha confesado estar emocionado por la visita del sábado a Pietrelcina y al santuario de san Padre Pío en la localidad de San Giovanni Rotondo: «llevo en el corazón especialmente a los enfermos de la Casa de Alivio del Sufrimiento, a los ancianos y a los jóvenes. Es una visita que verdaderamente nunca olvidaré. ¡Que Padre Pío bendiga a todos!».

El próximo domingo el Papa celebrará la misa del Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro -caracterizada siempre por la presencia de muchos jóvenes-, y presidirá en los días sucesivos todas las ceremonias de la Semana Santa.

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