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En una acción conjunta entre la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación, se desplegó una actividad operativa en contra de una estructura delincuencial conocida como “La Doble A”, dedicada al homicidio y el tráfico de estupefacientes en el oriente de Cali. Lo anterior, a partir de la captura de sus 11 integrantes, desarticulando así su componente sicarial y de expendio de estupefacientes.

La acción operativa estuvo orientada desde la ejecución de 15 allanamientos en las comunas 13 y 14 de Cali, así como en el municipio de Jamundí, en donde se incautaron 4 armas de fuego. Esta organización tenía una vigencia delictiva que superaba los ocho años de control territorial, teniendo como eje de desarrollo un fenómeno de mutación de reductos, como resultado de diferentes intervenciones policiales en la zona que incidieron en la integración de una nueva agrupación que ha establecido la hegemonía en el sector de cuatro Esquinas.

Como resultado de las investigaciones, es posible indicar la presunta relación de este grupo en no menos de 12 homicidios en la ciudad, entre los que se destaca la muerte de un taxista a mediados del 2017, en el barrio Omar Torrijos de la comuna 13, al igual que el ataque a varios menores de edad quienes luego de presentar sus pruebas ICFES, fueron abordados y agredidos a disparos, por encontrarse en zona de ‘fronteras invisibles’.

Frente al tráfico de estupefacientes, se abastecían en los barrios La Paz y Los Lagos de la comuna 13, para posteriormente desarrollar la venta al menudeo en los sectores de cuatro Esquinas, Billares y El Caño del barrio Omar Torrijos. Uno de los esquemas de actuación ilícita, se encontraba relacionado con distribución en entornos escolares y parques ubicados en sus sectores de influencia, aprovechando también la población flotante que transita por este tipo de sitios.

Desde la economía criminal, la banda obtenía recursos que oscilaban entre los 60 y 80 millones de pesos mensuales, a partir del control de cinco puntos de distribución de estupefacientes, así como entregas a domicilio, teniendo un promedio de venta de 35 mil dosis mensuales.

De igual manera, generaban recursos adicionales del denominado “gota a gota”, para lo cual realizaban préstamos a personas de sus zonas de influencia, obteniendo ganancias, como consecuencia de los altos intereses que rodean el 20% del valor entregado.

El líder de la organización, es una persona conocida como alias “crilin”, de 35 años de edad, quien en el año 2011 purgó una pena por el delito de homicidio agravado tentado y porte ilegal de armas, municiones y explosivos, el cual presenta un trasegar delictual que supera los 20 años. De manera particular, se conoció que este delincuente en varias oportunidades generó amenazas directas a testigos, con el propósito de evitar que fuera condenado por los comportamientos ilegales que las autoridades lo investigaban.

Otro de los integrantes de la organización, aprovechaba su condición de líder espiritual de un templo religioso, para el desarrollo de sus acciones ilícitas, permitiendo identificar que para evitar el control de las patrullas de policía, camuflaba armas de fuego al interior de una biblia, adaptando un compartimento para facilitar su transporte.

Los miembros de la banda delincuencial, quienes oscilan entre los 25 y 35 años de edad, suman 35 antecedentes judiciales, por homicidio, fabricación, tráfico y porte de armas de fuego, secuestro simple, hurto calificado y agravado, amenazas a testigos, tráfico, fabricación o porte de estupefacientes y tentativa de homicidio.

Esta actividad operacional de impacto, permite retornar la seguridad a un sector neurálgico que comunica 2 comunas populares del oriente de Cali, las cuales han sido históricamente afectadas por la delincuencia común y organizada.

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