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 “Lograr este proceso fue difícil, muy difícil, pero lograr este acuerdo de paz y haber silenciado los fusiles y salvar la vida a muchas personas es un gran logro”, presidente Juan Manuel Santos.

Por Fabio Larrahondo Viáfara/ Falavi2005@yahoo.com @falavi2005

Esta semana los colombianos vivimos dos momentos bien opuestos: la alta tensión que produjo Laura González, quien estuvo a un tris de convertirse en Miss Universo 2017, mientras que la otra carta fue saber que se cumple el primer año del Acuerdo de Paz con las Farc, cuyos resultados generan controversia y el presidente Juan Manuel Santos lo resume en esta frase: “El vaso está medio lleno”…

Y la frase surgió cuando periodistas le preguntaron sobre un encuentro que tuvo con “Timochenco” el jefe máximo de las Farc, quien había solicitado la cita por considerar que “no se está cumpliendo con los acuerdos, en especial en lo referente con la justicia y la reinserción”.

Sobre el tema, días después en una entrevista para el informativo “Viva Las Noticias”, el facilitador de paz y quien fuera uno de los gestores de los diálogos con las Farc, Henry Acosta Patiño, dijo que “el vaso medio lleno se había prometido de leche…y ahora es de agua”.

Igualmente manifestó que el gobierno nacional no ha cumplido con la reinserción, porque “lo han intentado de manera individual y no se ha podido ni siquiera entregar los $8 millones que se prometieron para los 14.000 excombatientes y milicianos”, a lo que agregó que “en lo colectivo no se ha dispuesto de suficientes tierras para proyectos productivos…y no hay plata para comprarlas…”.

Y el panorama coincide con revelaciones de la Delegación de las Naciones Unidas para la supervisión de las Zonas Veredales, cuyo coordinador reveló que el 50% de los 8.000 excombatientes que permanecían en ellas se fueron por estimar que allí no tienen ni comida, ni futuro.

El vaso está en peligro

Siguiendo el símil del presidente Juan Manuel Santos, en estos momentos se puede afirmar que el vaso peligra, en otras palabras, la paz se encuentra en alto riesgo, aunque la gran mayoría de los colombianos estima que el proceso de paz se debe mantener, pero con ajustes, pues a la misma mayoría no le gusta el tufo de impunidad que rodea a los hombres de las Farc.

En el propio Congreso de la República tuvo notable protagonismo al no aprobar en la Cámara de Representantes la Justicia Especial para la Paz /JEP como lo querían el gobierno y las Farc, precisamente en lo que hace referencia a delitos sexuales y abusos contra menores.

Se dispuso que estos delitos no serían atendidos en instancias de la JEP, sino que se mantendrán bajo jurisdicción de la justicia ordinaria, donde se incluyen penas hasta de 30 años para abusos contra menores de edad.

Y como lo hemos escuchado, muchas historias de abusos sexuales se cuentan sobre las Farc, incluyendo violaciones y abortos obligados, además de separación de niños de sus mamás.

La voz del Presidente

El Presidente colombiano hizo un descarnado balance sobre este primer año y sus perspectivas, incluyendo los planes de inversión que tiene su gobierno sobre el tapete. Hizo un recorrido donde partió de reconocer que se han cometido errores en el proceso, “Yo he cometido errores”, apuntilló.

Tal como se ha venido denunciando, en su exposición el mandatario nacional advirtió que una de las mayores preocupaciones es el asesinato de líderes sociales y defensores de los Derechos Humanos. Reveló que han sido asesinados 111, a los que se deben sumar dos que fueron ultimados a comienzos de la semana que termina. Estos crímenes son uno de los fantasmas que sobrevuelan al proceso de paz, pues Colombia tiene la triste experiencia de la Unión Patriótica /UP, a la postre uno de los pocos partidos políticos en el mundo aniquilados a bala.

Estos casos corresponden a los periodos 2016 y lo que va del 2017 y se debe reconocer que la Policía y el Ejército, con apoyo de jueces, vienen trabajando duro en este frente. Al punto que cerca de la mitad de los casos han sido aclarados, sin que la mayoría de los investigados obedezcan a acciones derivadas de sus labores.

Y en medio de esos fantasmas que amenazan con quebrar el vaso, surge el avance del Desminado Humanitario, cuyos resultados han sido positivos hasta el momento. Según el presidente Santos, Colombia llegó a ser el segundo país con más minas antipersona sembradas, sólo superado por Afganistán, escenario de diversas guerra.

En nuestro país se tuvieron minas antipersona 673 municipios. Ya han sido desminados 173 y se trabaja en 244. “Estos trabajos son muy riesgosos y por eso se avanza con lentitud. La metas son que al término de mi gobierno se hay desminado el 50% de los municipios afectados y que se haya concluido en el 2021, siempre y cuando nadie siembre más estos artefactos”, dijo el presidente.

Sobre los aspectos positivos, el Presidente asevera que “hemos avanzando rápidamente, sin des conocer que se han presentado errores”. Esto lo dice frente a la reinserción donde existe que se han cometido errores.

El presidente estima que se viene combatiendo con fortaleza el ilícito negocio de la droga mediante la sustitución de cultivos de coca y su procesamiento. Se calcula que el 50% ya fueron controlados, además se está contribuyendo a la sustitución de cultivos. Todo sin desconocer que en los últimos años han aumentado las hectáreas sembradas.

Aún queda un camino muy largo por recorrer, sin desconocer que construir la paz no es tarea fácil ni que se pueda cumplir a pasos rápidos, pues pasa por acuerdos y cambio de filosofía en los ciudadanos, como en los actores directos del conflicto armado, desde victimarios hasta las víctimas.

De todas formas a los colombianos nos ilusiona saber que, hasta el momento, ninguno de los candidatos presidenciales ha propuesto terminar el proceso de paz, ni reversarlo ni volverlo “trizas”. Todos coinciden en mantenerlo e impulsarlo, aunque un sector prefiere introducir ajustes al proceso, siempre pensando en que no debe estar inmerso en impunidad-

Bajo estas perspectivas podemos concluir que el proceso de paz, como todos los grandes proyectos, es factible de revisiones, reestructuraciones…sin que ninguna de estas acciones equivalga a quebrarse el vaso, así este medio lleno…

Labores como el desminado llenan de esperanza a campesinos que no podían ni  mandar sus hijos a los colegios por temor a sembrados de minas antipersona. Colombia llegó a ser segundo por tener sembrados esos artefactos.

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